El futuro está en los niños que van a la escuela - TicoVisión
Escrito en 12/06/14 a 12:08:50 GMT-06:00 Por Administrador
Víctor Corcoba Herrero
A pocos días de la celebración de la conferencia de la Alianza Mundial para la Educación, a celebrar en Bruselas los días 25 y 26 de junio, la UNESCO acaba de difundir una serie de datos, que cuando menos deben hacernos...

El futuro está en los niños que van a la escuela - TicoVisión


10 de junio de 2014 | TicoVisión | Redacción: TicoVisión | Ctegoría: Sociales | San José, Costa Rica | Tribuna para el Libre Pensamiento




El futuro está en los niños que van a la escuela



    12 de junio de 2014.-  A pocos días de la celebración de la conferencia de la Alianza Mundial para la Educación, a celebrar en Bruselas los días 25 y 26 de junio, la UNESCO acaba de difundir una serie de datos, que cuando menos deben hacernos reflexionar. Cerca de 57 millones de niños y 69 millones de adolescentes en todo el mundo siguen estando sin escolarizar. Precisamente, en el marco de este encuentro, se hará una llamada a los donantes para que contribuyan a recaudar los 3.500 millones de dólares que se necesitan para financiar la educación en los países más pobres. Ciertamente, el no acceso a la escuela, ni a ningún aprendizaje, debiera ser un motivo de gran preocupación para toda la especie. Saben las instituciones que para salir de la pobreza, y ante todo de la marginación, pasa por asistir y permanecer en la escuela. El compromiso es fundamental. Las sociedades tienen que mostrar sumo interés en avivar las conciencias de que la escolarización es tan importante como llevarse un trozo de pan a la boca.

    Por consiguiente, hay colectivos que han de tener una atención preferente, lo que conlleva aumentar el apoyo exterior educativo, como imperativo ético y de desarrollo. Nada más necio, pues, que la ayuda a la educación en el mundo haya disminuido en un 10% desde 2010.  Naturalmente, las razones para invertir en la educación no pueden ser más claras. Está visto que las naciones no pueden prosperar sin una mano de obra educada, sin ciudadanos informados y comprometidos. Por otra parte, la educación permite luchar contra la tremenda desigualdad y mejorar las condiciones sanitarias. Países con niveles de educación más altos son menos propensos a la inestabilidad y a los conflictos, mientras la paridad de género en la educación está estrechamente ligada al crecimiento económico. Se da la paradoja que aún el derecho a la educación, particularmente para niñas, todavía se deniega a menudo, a veces violentamente y, en otras ocasiones, con la irresponsabilidad de las familias e instituciones. En consecuencia, nos llena de esperanza y alegría, que se pida un mayor interés por la escolarización desde diversos colectivos internacionales. Bravo por esas gentes de bien, que en medio de los problemas, reivindican el amor por la escuela.

    En estos tiempos, en que todo se ha globalizado, causa verdadero dolor, que por falta de financiación se ralentice el objetivo del Milenio de lograr la educación primaria universal en todo el planeta. Tenemos que lograr esa meta, la de conseguir que las niñas y niños de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria. Por desgracia, el abandono escolar sigue alcanzando cotas altísimas. Otros niños trabajan a tiempo completo y no tienen ni tiempo para jugar. Hemos de aprender a que mayores y pequeños se apasionen por la escuela. Nos interesa a todos esa apertura al conocimiento, al corazón de la realidad, al alma de los horizontes. Ir a la escuela es algo más que ir a un centro educativo, conlleva abrirnos a otros universos a través de la mente, comprender que todo tiene su lenguaje, y poder alcanzar a vislumbrar que el respeto es preciso en todo lugar de encuentro. Porque, efectivamente, todos nosotros estamos en camino, poniendo en marcha un proceso de realización, realizando un camino apasionante, creciendo junto al camino, recreándonos con el camino, conviviendo con el camino.

    De esta manera, en la escuela no aprendemos únicamente contenidos, sino que también asimilamos hábitos y valores.  Cuestión vital, sobre todo para adquirir actitudes de discernimiento, para poder abrirnos a la plenitud de la vida. Con razón, la familia y la escuela jamás van contrapuestas, se complementan  y esto es muy importante para poder avanzar. No olvidemos que el futuro está en los niños que van a la escuela, está en su entusiasmo, en las ganas por aprender para contribuir a acrecentar la armonía entre unos y otros.
Víctor Corcoba Herrero, autor del artículo.




*Víctor Corcoba Herrero nació en 1958 en un pueblo de la cuenca minera de Laciana, Cuevas del Sil (León). Desde siempre ha sido un viajero nato y en la actualidad reside en Granada. Es Diplomado en Magisterio por la Universidad de Oviedo y Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Ejerce como miembro activo de diversas academias de periodismo, culturales y de pensamiento. Tiene decenas de libros publicados entre poesía, ensayos, cuentos, biografías y novela corta. Es un estudioso del Flamenco -ejerce la crítica y forma parte del jurado en prestigiosos eventos nacionales-, de la pintura -colabora en varias revistas especializadas- y, en general, de todas las artes. Es conferenciante y columnista de medios escritos, radio y televisión, además de ser una persona implicada en temas sociales. En la actualidad es Redactor Jefe de la revista de Proyecto Hombre Granada. Nos Honra con sus colaboraciones. / corcoba@telefonica.net

Comentarios de este artículo:
 
 comentario
Escrito en 12/06/14 a 02:36:13 GMT-06:00 Por Edgar
Muy importante el artículo, siempre he creído en que nuestra formación responde a la cultura actual y por ende el comportamiento social en el entorno donde nos desarrolla, claro, en los lugares donde se socializa el niño, lleva la cultura en primer momento infundida en su núcleo familiar, pero cuando carece de un hogar bien formado en cuanto a sus progenitores se dan variables en comportamiento y la respuesta es diferente a los demás. La aculturación que a la fecha se da en las sociedades lleva implícito circunstancias en las que se debe trabajar si queremos cambiar una sociedad. A veces en un estado de derecho, como el nuestro, más bien el ordenamiento jurídico y su aplicación se interpone a una sana doctrina social de la niñez. Véanse comentarios www.change.org/es/peticiones/poder-judicial-de-la-republica-de-costa-rica, sobre desintegración familiar en la ley de pensiones alimentarias.

 ejemplo
Escrito en 12/06/14 a 03:24:46 GMT-06:00 Por Edgar
Soy casado y mi compañera me saco de la casa hace cinco años, tuve que irme muy lejos de ahí, y ella se quedo con mis hijos, el menor para ese entonces tenía  tres años por lo que el impacto psicológico para Él será difícil de superar, quiere estar conmigo pero su mamá no lo deja,su comportamiento en el centro educativo es anormal porque lo que demanda  querer verme o estar conmigo, su madre no entiende eso y lo que hace es castigarle. ¿Podría un niño desarrollarse normalmente con situaciones como estas? La ley en Costa Rica es desigual en cuanto a genero sobre la protección de los hijos.  Tal vez cuando entiendan esto, tendremos una sociedad mejor y en respeto al derecho de los niños.
  

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