Grave y peligrosa adicción a "sales de baño" - TicoVisión
Escrito en 15/12/10 a 06:04:41 GMT-06:00 Por Administrador
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Grave y peligrosa adicción a "sales de baño" - TicoVisión



Autoridades de Polonia y Rumania, los países más populosos de Europa oriental y central, están en una cruzada contra la venta de drogas sintéticas en las calles, que se disparó desde 2008 gracias a un limbo legal.



15 de Diciembre de 2010
TicoVisión
Por Claudia Ciobanu/IPS
Polonia y Rumania








Bucarest.- Autoridades de Polonia y Rumania, los países más populosos de Europa oriental y central, están en una cruzada contra la venta de drogas sintéticas en las calles, que se disparó desde 2008 gracias a un limbo legal.

Conocidas en inglés como "legal highs", se trata de sustancias de laboratorio con efectos estupefacientes similares a los de la marihuana y la cocaína, por ejemplo, pero que no contienen compuestos ilegales. En algunos países se compran y venden libremente en comercios callejeros o por Internet.

En octubre, las autoridades polacas hicieron redadas a 1.000 de esos negocios y cerraron algunos acusándolos de violar reglas sanitarias.

Mientras, cinco localidades rumanas prohibieron la venta de estos estupefacientes, y otras más están en proceso de adoptar una legislación similar. Se estima que en Rumania hay 400 comercios de venta de "drogas legales".

En ambos países, los gobiernos actuaron luego de una serie de informes de prensa sobre la hospitalización de jóvenes que habían consumido esas sustancias psicoactivas.

El uso de las "legal highs" proliferó en toda Europa central y oriental en los últimos años. Al no estar expresamente prohibidas por la ley, erróneamente muchas personas las consideran más seguras. Al igual que en Occidente, las sustancias más populares son el cannabinoide sintético y la mefedrona.

La primera, vendida como "diamante de la especia" u "oro de la especia", usualmente se consume para lograr efectos similares a los de la marihuana. La segunda es por lo general comercializada como polvo cristalino llamado "oro especial" o "polvo mágico", y tiene efectos estimulantes similares a los de la cocaína y al éxtasis.

Por lo general se las publicita como "sales de baño", "fertilizantes para plantas" u "aromatizadores de ambiente", y sus vendedores insisten en que no son para consumo humano. Pero el doble discurso es claro. Los compradores de una "nueva fórmula de polvo mágico" en el comercio Magic Weed, de Bucarest, pagan 15 euros el medio gramo de ese "fertilizante".

Al adquirirlas, se les aconseja a los clientes "no administrarlas a las plantas con problemas de salud y no combinarlas con otras sustancias", así como "usarlas en frecuencia y concentraciones moderadas". No se brinda información alguna sobre su contenido o la mezcla de compuestos que incluye el paquete.

La mayor parte de la comercialización es vía Internet, lo cual hace más difícil para las autoridades controlarla.

Según un estudio elaborado en 2009 por el Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Adicción, la mayoría de los comercios de venta por Internet tenían su sede en Europa occidental (Alemania, Gran Bretaña y Holanda), y Rumania se encontraba en cuarto lugar, con siete por ciento del total en el continente. Al menos cinco comercios fueron identificados este año en Polonia y Hungría.

El principal problema con las "drogas legales" es que su impacto en la salud no ha sido plenamente estudiado.

No se hizo ninguna investigación sobre las consecuencias del consumo de mefedrona antes de que la sustancia estuviera disponible al público en Europa.

Defensores de estos productos afirman que su impacto no es peor que el de las drogas ilegales conocidas, y que incluso en algunos casos puede ayudar a adictos a abandonar la cocaína o la marihuana. La mayoría de los casos de hospitalización ocurrieron luego de que se mezclaran con otros alucinógenos o por sobredosis.

Pero la dosis "correcta" es imposible de calcular ya que, en la mayoría de los casos, los paquetes de drogas legales ofrecen información muy vaga sobre su contenido y no hay estudios científicos adecuados sobre cuáles serían las cantidades "seguras". En Europa occidental comenzaron a aparecer algunas investigaciones sobre los efectos de estas sustancias, pero en el este del continente el conocimiento sigue siendo muy impreciso.

En Rumania, el Informe sobre Consumo de Drogas de 2010, elaborado por la Agencia Nacional Antidrogas (ANA), reconoció que los investigadores en este país carecían de la información científica suficiente para detectar sustancias psicoactivas en muestras biológicas.

La información disponible es provista por médicos que trabajan con adictos, y han alertado un agravamiento del impacto de estas drogas sintéticas en la población.

"El año pasado vimos a más de 1.300 pacientes en todo el país sufriendo los efectos de las drogas legales", dijo a IPS Tudor Ciuhodaru, toxicólogo en Iasi, en el este rumano.

"Cada vez son pacientes más jóvenes, las manifestaciones clínicas son más agudas y el número de hospitalizaciones crece", señaló.

La ANA informó que, en la primera mitad de este año, las internaciones por consumo de drogas legales se triplicaron respecto de todo 2009. Los afectados sufrieron parálisis, pérdida del habla y estados de paranoia, entre otras cosas.

"Al parecer, estas drogas sintéticas actúan mucho más rápido que las ilícitas, y su impacto orgánico dura más", dijo Adriana Samson, de la ANA, quien se dedica a recuperar pacientes. Añadió que la vasta mayoría de los enfermos no tenían idea qué sustancias habían consumido.

"Hay señales de que esas sustancias causan adicción física y psicológica, al igual que las drogas ilegales", dijo Samson a IPS. "Las personas se han quejado de dolores musculares o sudor frío cuando dejan de consumir".

El aumento en el número de hospitalizaciones puede deberse tanto a un incremento del consumo como a una mayor inclusión de compuestos peligrosos en las drogas.

Quince países de la Unión Europea han adoptado controles a la mefedrona, y el mes pasado la Comisión Europea llamó a una prohibición en todo el continente.

A partir de 2009, los países bálticos Lituania, Estonia y Letonia, más Polonia y Rumania, prohibieron los principales tipos de cannabinoides, incluyéndolos en la lista de alucinógenos sujetos a control.









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